¡Ruido! ¡Furia! ¡Futurismo!

Hay un restaurante al que fui una vez en Milán que nunca olvidaré, no solamente porque jamás haya probado un plato de pasta mejor que el que me sirvieron allí. Ya lo advertía la guía donde el sitio venía recomendado: el dueño del restaurante era tan buen cocinero como admirador de Benito Mussolini, y las…

A modo de epílogo

La casualidad ha querido que visitara la inauguración de un nuevo espacio de arte en Madrid el mismo día en que terminé la lectura de El puño invisible de Carlos Granés. En apariencia nada tienen que ver este ensayo, publicado hace ya tres años, y una exposición dedicada a un pintor que difícilmente aparecerá en…