¡Ruido! ¡Furia! ¡Futurismo!

Hay un restaurante al que fui una vez en Milán que nunca olvidaré, no solamente porque jamás haya probado un plato de pasta mejor que el que me sirvieron allí. Ya lo advertía la guía donde el sitio venía recomendado: el dueño del restaurante era tan buen cocinero como admirador de Benito Mussolini, y las…