Comparaciones odiosas

Exhaustos, demacrados, asilvestrados en su cautiverio, los asistentes a la velada interminable observan desde la frontera invisible e infranqueable del salón cómo aparecen tres ovejas. Con ávida atención esperan a que se acerquen y entonces les echan encima las manos como buitres. Acaso esta sea la más brutal de las escenas de El ángel exterminador…