Un mar de dudas

Cuando Cristo, en un acto simbólico, estableció su Iglesia, no eligió como piedra angular al brillante Pablo ni al místico Juan, sino a un obtuso, un esnob, un cobarde; en una palabra, a un hombre. (G. K. Chesterton) A lo largo de la historia del arte, el espectador ha aprendido a reconocer a san Pedro en…